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Una de las capacidades que más se desarrollan a través del coaching es la responsabilidad. Mi objetivo es hacer fundamentalmente práctico este artículo, con alguna experiencia que suele ser habitual en nuestra vida.

Poniendo el siguiente ejemplo: Cuando un profesor explica una tarea e informa a sus alumnos de que tienen 5 minutos para realizar el ejercicio. Lo normal es que, pasados esos 5 minutos el profesor avise de que el tiempo ha finalizado. Esto es algo que solemos aceptar como normal, ya que, lo hemos integrado en nuestra etapa de aprendizaje al haber sucedido así de manera habitual y repetidamente y a lo que nos conduce es a esperar que nos avisen de la finalización del tiempo, con lo que nos relajamos en ese sentido.

¿Qué pasaría si, por ejemplo, el profesor simplemente nos dijera que tenemos 5 minutos y luego no nos avisara, esperando que nosotros mismos controlásemos el tiempo?

Posiblemente, al decirnos que tenemos ese tiempo para completar la tarea casi que damos por hecho que cuando termine el tiempo él mismo nos avisará y ni consultamos o verificamos que ese será el procedimiento. Es como si tuviésemos un botón de automático que pulsamos y “desconectamos”, nos desentendemos, siguiendo en nuestra tarea hasta que nos avisen. Esto es así, como resultado de un aprendizaje previo, donde hemos generado en el pasado ese hábito de esa manera.

Esto mismo ocurre, en ocasiones, en el puesto de trabajo y también en nuestra vida, aunque adaptado al contexto correspondiente. Y de ahí surgen las suposiciones, los “creía, pensaba que…” (me llamarías, me informarías, me responderías…) y también los “siempre lo hemos hecho así”. Lo hemos adoptado e integrado hasta hacerlo de manera automática, inconscientemente y ya ni cuestionamos si, pasado un tiempo en el que pueden haberse generado cambios que afecten al proceso, quizá podríamos modificar o adaptar algo, mejorando y agilizando esa forma de proceder.

La clave está en la responsabilidad, en tomar las riendas de lo que es de tu competencia, volviendo a tomar consciencia de lo que haces y de lo que tus acciones generan y en cuestionarte lo que ocurre, bien en ti o en tu entorno. La responsabilidad está más presente cuando aprendes algo, porque aún no ha pasado a ser un hábito y le prestas especial interés. Por eso, mirar con ojos de aprendiz, incluso aquellas cosas que ya haces asiduamente, te mantiene alerta sobre posibles cambios, novedades y te permite desarrollar, ampliar, adaptar y mejorar tu funcionamiento de una forma continua, contribuyendo ambién a la mejora global del proceso.

Los “responsables” no son sólo los que están al frente de un equipo. Responsables somos todos.

Cada uno en sus tareas correspondientes tiene su parte de responsabilidad. ¿Identificas cuáles son tus responsabilidades laborales? ¿Interactúas responsablemente con el resto de miembros del equipo?

“Hay dos opciones principales en la vida: aceptar las condiciones existentes o aceptar la responsabilidad de cambiarlas”. Denis Waitley.

Laura Muñoz | Coach estratégica y de negocios 

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